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Leyendas Rojinegras

La historia de los Rojinegros tiene reservado un lugar especial para Edwin Cubero. El costarricense poseía un olfato goleador que marcó época e hizo de Atlas el protagonista del fútbol mexicano durante la segunda mitad de los cuarenta y la primera de los cincuenta.

Nació en Heredia, Costa Rica, en el año de 1924. Destinado a marcar con letras de oro su paso en el balompié mexicano, en 1944 llegó a nuestra institución y se convirtió de inmediato en un romperredes letal que marcaría el camino para toda una constelación de delanteros que, años después, aún persiguen sus marcas y partidos legendarios.

A su llegada a Guadalajara, se mostró en desacuerdo con el entrenador Eduardo “Ché” Valdatti, quien lo colocó como punta por izquierda cuando él jugaba habitualmente como centro delantero, dicho cambio fue fundamental en su carrera y logró convertirlo en goleador en Liga, Copa y Campeón de Campeones.

En 1951 fue elegido por la historia para llenar de gloria las vitrinas rojinegras al ser el anotador del gol del triunfo en el clásico ante Guadalajara que significó el título de Liga para el equipo, además de que en aquella campaña brilló con 14 tantos en su cuenta personal.

Cubero también fue partícipe de los campeonatos de Copa en 1946, 1950 y el Campeón de Campeones en 1946, 1950 y 1951. Fue un jugador tan comprometido con sus colores que un año después de su salida de Atlas, en 1956, decidió retirarse del fútbol profesional al no encontrar el entusiasmo para desempeñarse con otro equipo.

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