Leyendas Rojinegras

Pocos jugadores, en su mayoría arqueros o defensores, gozan de carreras largas en el mundo del fútbol. Es por eso que el que un delantero se haya mantenido activo en los primeros planos durante 16 años llama la atención. Es precisamente esta magia creada por verdaderos guerreros de las canchas lo que define a los ídolos de Atlas.

José de Jesús Aceves nació en 1953 y la vida le marcó desde pequeño el que sería su destino, ya que su casa se encontraba a escasas dos cuadras de las instalaciones del parque el Paradero. Fue, a sugerencia de su padre, que decidió enrolarse como Rojinegro inicialmente por la cercanía con su domicilio, pero posteriormente por el nivel y tradición de la institución.

Se inició con las divisiones menores de Atlas a los 15 años y a los 17 ya había debutado con el primer equipo, impulsado por el entonces entrenador Ney Blanco.

Con una carrera tan amplia como la suya fue partícipe de aquella generación apodada “Los amigos del balón”, aunque en aquellos días, por su juventud, apenas mostraba destellos de lo que llegaría a hacer.

Fue durante los ochenta que se convirtió en el azote de todo guardameta que se cruzara en su camino al sumar 82 goles en la Primera División.

Luego de su retiro como profesional, Aceves inició una exitosa carrera como auxiliar técnico que lo llevaría de vuelta al equipo de sus amores, ya que como él mismo dijo: “De Atlas sólo tengo los mejores recuerdos de mi vida y dejé una huella que difícilmente alguien pueda cambiar”.

 

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