Historias de Academia: Alan Reyes

11 de Septiembre de 2020. 2:59 pm.

La Academia del Fútbol Mexicano ha visto nacer a un nuevo profesional forjado en sus filas. Sobre el último tramo del triunfo ante Cruz Azul, Luciano Acosta dejó su lugar en el campo para que Alan Reyes realizara su debut en el Máximo Circuito.

“Como cualquier niño, empecé jugando en mi casa, en la calle, con mis amigos. Ya después de agarrarle cariño, mis papás me veían tan motivado, que decidieron meterme a una escuela de fútbol: entrabas a clases, entrenabas, te bañabas y volvías a clases. Esa etapa la viví como 5 años, y ahí fue donde empecé a jugar a nivel amateur, en olimpiadas, nacionales, y después se dio la oportunidad de venir a mi club querido”, platicó el joven mediocampista sobre sus inicios en el fútbol.

Alan Neftaly Reyes Martínez nació hace 19 años en Aguascalientes, Aguascalientes, un lunes 11 de junio. Se desempeña en la cintura de terreno como volante de contención y ha tenido un amplio proceso formativo con nuestros colores, mismo que comenzó en 2015.

“En el primer torneo nacional que tuvimos, un profesor de Atlas se contactó con nuestro entrenador, y a la semana de haber terminado de jugar, cinco jugadores de mi equipo vinimos al club a hacer visorías. Los cinco nos adaptamos al grupo, estuvimos una semana, y volvimos a Aguascalientes. Ya después solo nos llamaron a dos, y nos quedamos otra semana. Al final se quedaron contentos de lo que hice y me dejaron quedarme acá en el club”, recordó Reyes.

La decisión de dejar su ciudad de origen para emprender una nueva aventura no fue fácil para él y su familia, pero su mentalidad lo sacó adelante. “Yo conocía la historia de Atlas, y desde el momento que mi profesor de Aguascalientes me comentó de la posibilidad, yo ya quería venirme a Guadalajara a iniciar mi proceso como futbolista. En cuanto mis papás me dieron permiso, lloré, sufrí, pero era más grande esa hambre y el sueño que tenía desde niño, que me caracterizó para alcanzar el sueño de muchos. Llegué a Quinta División, jugué media temporada y a la siguiente me subieron a la Sub-15, que era categoría 2000, donde estaban Jeremy Márquez, Aldo López, a veces jugaba también Jairo Torres. Desde que pisé CECAF, la sentía como mi casa, donde debería de estar”.

El ADN Rojinegro se impregnó de inmediato en el mediocampista y en la generación 2001, que en su camino por categorías inferiores se haría de un bicampeonato Sub-15 y una Final Sub-17. Hoy, varios jugadores de esa camada integran nuestro equipo Sub-20. “Al momento de participar en cualquier torneo, por el simple hecho de portar el escudo de Atlas, sabes que todos tienen que voltear a verte, tienes que deslumbrar en la cancha. Ese fue el primer pensamiento que nuestra generación tuvo desde el momento que supimos que íbamos a representar al club en Sub-15. Demostramos que somos un grupo con mucha capacidad para defender estos colores; se nos vieron muy buenas cosas, y seguimos demostrando que somos jugadores que nos mantenemos en el camino. Llevamos nuestro proceso con paciencia, y sabemos que podemos llegar algún día a ser referentes de la institución”.

Esta no es la primera experiencia de Alan con el Primer Equipo de los Zorros, pues realizó su debut en Copa MX en marzo de 2019. Fue hasta este semestre que ha tenido mayor consideración por parte del Cuerpo Técnico, absorbiendo aprendizajes como esponja. “Lo que más he valorado de trabajar con Primer Equipo es la constancia, la disciplina que muchos tienen, y, sobre todo, el trato que los mayores tienen con nosotros los juveniles; más que grandes jugadores, son buenísimas personas. Uno se siente siempre arropado cuando entrenas con ese grupo, que es un honor y un gusto. Me consta que es un equipo que mete mucho carácter, y que quiere triunfar”.

El inicio del mes de septiembre trajo días especiales para el hidrocálido. Luego de ser contemplado para convocatorias previas durante el Guard1anes 2020, el joven percibió que era tomado cada vez más en cuenta por el Cuerpo Técnico. “Al iniciar la semana, me sentía muy seguro, confiado de mí mismo, y en los entrenamientos se notó. Gracias a la confianza del profesor, se dio la oportunidad de ser convocado, y lo mejor que fue vivir la experiencia de ingresar”.

Finalmente, el sábado 5 de septiembre llegó su momento. Corrían los últimos minutos del partido ante Cruz Azul, cuando Diego Cocca decidió realizar su cuarta modificación, lo que desató una reacción inmediata en Alan. “El sentimiento que mejor me podría describir fue la ansiedad de entrar; moría de ganas por aportar y ayudar a mi equipo. Y bueno, los días previos el Cuerpo Técnico hablaba conmigo, me preguntaba si estaba preparado, que tenía la confianza; yo les respondía que sí, me sentía muy seguro, se los hice saber. Al momento del partido y como se estaba dando, yo pensé que sí iba a entrar porque mis características son defensivas, y el equipo en ese momento necesitaba entrar en orden y buscar mantener el cero atrás. Al momento que gritaron ‘¡Reyes!’, rápidamente me quité la casaca y dije ‘estoy listo’.

Recibí mis indicaciones, fui con Diego Cocca, y me dijo ‘dale, que tienes toda la confianza, haz lo que sabes hacer y disfruta el momento’. Ahí dejé de lado que fuera mi primer partido, mi primer minuto, y me enfoqué en hacerlo bien, aplicar lo que aprendí desde los 14 años que llegué a Atlas, y creo que así fue”.

Momentos más tarde, se escuchó el silbatazo final del partido, sellando la victoria Rojinegra en casa, con una sublime actuación. Nuestro canterano no pudo explotar de felicidad, y celebró de inmediato con sus compañeros. “En el momento que pitó el árbitro central, al primero que busqué fue a Lolo, independientemente de quién estuviera más cerca; sea lo que sea, él es el capitán y es a quien siempre me he dirigido primero. Cuando terminó el partido, me abrazó y después llegó (Germán) Conti a festejar el triunfo, me felicitó, me dijo que lo disfrutara y que sería el primero de muchos. Igualmente, ya en la charla en el vestidor, Lolo agregó lo de mi debut a las felicitaciones, dijo que era un momento muy especial y que me lo merecía, que no le bajara y que siguiera trabajando para ganarme un lugar en el equipo”.

La felicidad solo se vivió en el Jalisco, pues también había fiesta en Aguascalientes. “Mi familia estaba muy contenta, con el simple hecho de saber que iba a estar presente en ese partido tan importante, estaban muy felices. Cuando me vieron entrar, me mandaron videos de la emoción de mi mamá, mis abuelos, mi papá… Fue el mejor día de mi vida”.

Con esos primeros minutos disputados en el Máximo Circuito, el volante cumplió un trato que tenía pendiente desde hace un par de años. “En mi graduación de preparatoria en Instituto Atlas, me tocó decir el discurso, y en un párrafo escribí sobre la promesa que le hice a mi madre que, si no debutaba a los 20 años, me regresaba directo a casa a estudiar. Lo mejor de todo es que se dio justo antes (risas). Muchos de nosotros estamos agradecidos con la institución por cuidarnos y darnos esas herramientas que necesitaremos algún día. Lo que aprendemos no solo se queda en la cancha, hay que llevarlo en el día a día”.

De igual forma, en el marco de la fecha doble, Alan volvió a tener participación, ahora ante Monterrey, ingresando de cambio en el minuto 80. “Me sentí muy feliz de volver a vivir el momento, y tengo muy presente el hecho de ser el primer cambio. Creo que fue lo que más me sorprendió, no tenía dudas de que podía entrar, pero eso me sorprendió. Cuando ingresé, fui a ayudar a mis compañeros, le dije a Lorenzo los cambios que había en la formación y me miró con ojos de ‘vamos, que te necesito’. Eso me motivó, presioné, intenté recuperar balones y guardar el marcador; lamentablemente no se nos dio el resultado que queríamos, pero salí feliz porque el partido era muy difícil, pero tuvimos un rendimiento extraordinario. De ahora en adelante, el rival que nos pongan, podremos ganarle”.

El joven Rojinegro sabe que esta no es la meta, sino el inicio de un camino más largo, por lo que ya se prepara para alcanzar cosas grandes. “Me veo en un par de años siendo un referente del club, un jugador que muchos admiren, no por talento, sino por la dedicación y el trabajo que hagan en la cancha. Y bueno, a largo plazo quiero apuntarle a lo más alto, quiero estar jugando al máximo nivel y en la Selección Mexicana”.

Durante los cinco años en los que se ha formado como persona y deportista, Reyes ha tenido el apoyo de personas que se ha vuelto cercanas en su vida, tal como lo admitió. “Soy muy social y tengo muchas amistades, te puedo dar una lista enorme, pero creo que los de la generación 2001, que hemos recorrido este camino juntos, son los más cercanos”. 

Para cerrar, nos compartió qué representan para él el rojo y el negro que porta todos los días en el pecho, con el conocimiento que tiene de su historia y filosofía. “Representa lealtad, talento y liderazgo. Esas son las tres palabras que mejor definirían a este club, porque, primero que nada, somos jugadores leales a nuestros colores, a nuestra afición y a nuestras metas. En la institución siempre ha habido jugadores importantes, que son líderes y referentes a nivel internacional”.

Comunicación Atlas FC

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